Tolteca
La tolteca fue una cultura que logró trascender su tiempo y ser considerada un modelo para las sociedades mesoamericanas que la sucedieron. El vocablo toltécatl, utilizado para referirse a los habitantes de Tula, llegó a utilizarse tanto para designar a los pueblos civilizados y educados como a aquellas personas con habilidad para las artes y los oficios. No obstante esta imagen de pueblo creador, lo que sin duda eran, los toltecas fueron un claro ejemplo de las sociedades militarizadas que, a partir del Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), dominaron el escenario cultural mesoamericano. El tolteca, cuya sede se encontraba en la ciudad de Tula, Hidalgo, fue uno de los grupos más importantes de Mesoamérica, por lo cual es posible encontrar elementos característicos de esa cultura –como la cerámica y la arquitectura– en distintas regiones, y principalmente prácticas rituales y preceptos ideológicos asociados sobre todo a la legitimidad de los gobernantes, de tal forma que a semejanza de lo que ocurrió en épocas anteriores con grupos como los olmecas y los teotihuacanos, es posible considerarla una cultura mesoamericana en sentido amplio.Esa dispersión habría sido consecuencia de varios factores, entre los cuales el intercambio parece haber sido el principal. Asimismo, es posible que en ciertos territorios Tula haya ejercido algún control militar. El gobernante más importante de Tula fue Ce Ácatl-Topiltzin-Quetzalcóatl, y las tradiciones sobre sus actos y su reinado lo muestran con una interesante mezcla de atributos humanos y divinos. Este gobernante condujo con sabiduría los destinos de la ciu- dad y es, en cierta medida, responsable por la fama de sus habitantes, pues introdujo el conocimiento de las artes. Ante una serie de problemas, que a la postre condujeron a la caída de la ciudad.

Preclásico del Altiplano
Con este nombre se designa a los distintos grupos que habitaron la zona central de México, durante el periodo 2500 a.C.-200 d.C. Se trata de sociedades que vivieron el fundamental paso de un modo de subsistencia basado en la caza de animales y la recolección de plantas a otro en el que la fuente de alimentación primordial eran las plantas cultivadas, principalmente el maíz. Experimentaron también otra transformación fundamental, la de la vida nómada a la sedentaria. Las primeras aldeas eran pequeñas y contaban con unas cuantas casas –todas con características similares– situadas sin mayor orden junto a las tierras de cultivo. Paulatinamente esta situación fue cambiando y empezaron a darse transformaciones tanto al interior de las aldeas, en las que algunas casas ya eran de un mayor tamaño respecto de otras –pues sus habitantes gozaban de una mejor posición social–, como a nivel regional. Algunas aldeas empezaron a crecer más que otras y en las de mayor tamaño empezaron a construirse edificios cuya función era distinta de la habitacional. Si bien estas aldeas eran en principio autosuficientes, mantenían contactos entre sí y a la larga se establecieron redes de comercio, en las que además de bienes circularían ideas y prácticas culturales. Para el Preclásico Medio, las sociedades del Altiplano estaban claramente jerarquizadas, lo que se refleja en diversos aspectos como las construcciones, la calidad de las ofrendas mortuorias y una vida ritual cada vez más compleja. En ese entonces ya se habían desarrollado algunas tradiciones claramente locales, si bien en varios lugares se nota la presencia de elementos característicos de la cultura olmeca. Para el Preclásico Tardío, el Altiplano es escenario del desarrollo de algunas de las primeras grandes ciudades de Mesoamérica, en las que no sólo se concentra una buena cantidad de pobladores, sino que se levantan estructuras públicas de proporciones monumentales, indicio de la existencia de un gobierno capaz de organizar esfuerzos sociales masivos.
Maya
Se trata de una de las tradiciones culturales de mayor duración. De hecho, su historia no se limita a la época prehispánica, sino que su presencia se mantiene en la actualidad; un buen número de hablantes de lenguas mayas aún habitan el mismo territorio que ocuparon sus ancestros vprehispánicos. Las primeras poblaciones mayas se remontan al Preclásico Medio. A partir del Preclásico Tardío comienza el surgimiento de un numeroso grupo de ciudades que a lo largo del Clásico protagonizarían uno de los desarrollos más notables de la época prehispánica. Para finales de este periodo, hacia 900 d.C., la mayoría de aquellas grandes ciudades habían sido abandonadas, si b ien los mayas no desaparecieron y se adaptaron paulatinamente a las nuevas circunstancias; así, aunque se abandonaron algunas prácticas, como el uso del calendario de cuenta larga, mantuvieron la esencia de su cultura. El Posclásico Temprano fue una época en la que los movimientos migratorios dieron lugar a profundas transformaciones. El mejor ejemplo de esto es Chichén Itzá. Para el Posclásico Tardío, la península de Yucatán se encontraba dividida en varios señoríos, mientras que a lo largo del litoral maya se había desarrollado un complejo sistema de intercambio marítimo con puertos como Tulum. En las Tierras Altas, de donde provienen importantes fuentes para el estudio del pensamiento maya, como el Popol Vuh, se localizaban grupos de habla maya que conservaban prácticas culturales de notable profundidad histórica.



Mixteca

La cultura mixteca es una de las más relevantes de Mesoamérica. Las exploraciones en las distintas áreas de la región han mostrado que la mixteca era una sociedad compleja, que a diferencia de otras culturas tuvo una historia continua que va del Preclásico, desde por lo menos 1500 a.C., hasta finales del Posclásico. De hecho en la Mixteca hoy en día aún habita un buen número de miembros de este grupo étnico. Ocupa el cuarto lugar –luego de nahuas, mayas y zapotecos– entre los pueblos indios más numerosos de México. En la época prehispánica la región se encontraba dividida en señoríos independientes inmersos en una complicada red de relaciones económicas y políticas, que lo mismo incluían alianzas por medio del matrimonio entre miembros de la clase gobernante que enfrentamientos bélicos.
Los mixtecos se cuentan entre los mejores artesanos del México prehispánico, y sus creaciones fueron apreciadas en muchos otros lugares. Esta maestría creativa, basada en un dominio de las técnicas para la elaboración de diversos objetos, se plasmó en obras de todo tipo y realizadas con diferentes materiales: figuras y herramientas de obsidiana y cristal de roca; cerámica policroma, decorada con un sinfín de motivos geométricos, simbólicos y religiosos; grabados en hueso y madera con representaciones de escenas semejantes a las de los códices; adornos en jade, concha y turquesa, así como artículos de orfebrería, rama en la que eran considerados los mejores de Mesoamérica. Con el empleo de diversas técnicas como el martillado, la cera perdida, la filigrana y las aleaciones, elaboraron entre otros objetos: collares, pectorales, anillos, orejeras y narigueras. El mejor ejemplo de la maestría de esta cultura en la fabricación de objetos de oro, lo constituye la rica ofrenda depositada en honor de un señor mixteco, en algún momento del Posclásico, en la famosa Tumba 7 de Monte Albán, cuando esa gran ciudad zapoteca ya había sido abandonada.

Teotihuacana

La teotihuacana es una de las culturas más relevantes de Mesoamérica, no sólo porque dio lugar a uno de los asentamientos más grandes y complejos de la época prehispánica, sino porque sus miembros fueron capaces de aglutinar con eficiencia los logros culturales que habían venido dándose por siglos entre los grupos que les antecedieron. Además, los teotihuacanos lograron generar vigorosas manifestaciones culturales que les darían prestigio y que en adelante formarían parte de la vida cotidiana y ritual de los pueblos del Centro de México, a tal grado que aún después de su abandono los pueblos de la región consideraban Teotihuacan como un lugar sagrado.
En su esplendor, Teotihuacan poseía una población y una infraestructura urbanas de tales magnitudes, que no tuvieron paralelo hasta el surgimiento de Tenochtitlan. En el Clásico, Teotihuacan fue la población más importante de Mesoamérica y atraía gran-des cantidades de visitantes; llegó a ser la sexta ciudad más grande del mundo, sólo detrás de lugares como Cons- tantinopla y Alejandría. En su apogeo, la ciudad tenía una población de cerca de 100 000 habitantes. Para ese entonces el área urbana alcanzaba 20 km2 y contaba con cerca de 2 000 conjuntos de departamentos –en cada uno de los cuales vivían entre 20 y 100 individuos– de distintos tamaños, de acuerdo con la posición social de sus ocupantes. La teotihuacana era una sociedad muy compleja en la que además de una poderosa clase dirigente –con capacidad de organizar la construcción de monumentos que se encuentran entre los de mayores dimensiones de la época prehispánica–, había distintos grupos con tareas específicas: sacerdotes, administradores, artistas, artesanos –con diversas especialidades como elaboración de piezas de cerámica, herramientas de obsidiana, albañilería, etc y agricultores.

Zapoteca

Los zapotecos, llamados en su propio idioma ben zaa, “la gente de las nubes”, constituyen el grupo más antiguo de la región oaxaqueña. Habitaron principalmente los Valles Centrales y las sierras circundantes, desde por lo menos 1400 a.C. En la actualidad, en esa zona viven una gran cantidad de personas cuya le ngua materna es una variante del zapoteco, y por todo el estado de Oaxaca habitan miembros de grupos indígenas que han sabido preservar tradiciones y modos de vida similares a los que eran comunes en la época prehispánica. Los zapotecos son notables por su larga permanencia, en la época prehispánica,como el grupodominante deuna amplia región de Oaxacaen lo político, loeconómico y lo cultural. Se distinguenentre otros aspectospor su arquitectura, sus monumentos grabados, su pintura mural y su arte cerámico. Era una sociedad compleja –formada por campesinos, artesanos, guerreros, comerciantes, sacerdotes y gobernantes– que desarrolló uno de los sistemas de escritura y de registro del tiempo más antiguos de Mesoamérica. Monte Albán fue la principal ciudad zapoteca –y una de las más importantes de Mesoamérica– durante varios siglos.



Olmeca

Se trata de una de las sociedades complejas más antiguas del área mesoamericana. De hecho, debido a su gran antigüedad –su desarrollo pleno tuvo lugar entre 1200 y 400 a.C.– se desconoce la identidad étnica de sus integrantes, el idioma específico que hablaban (aunque se ha propuesto que era uno de la familia mixe-zoque) y por lo tanto la manera en que se referían a sí mismos también se desconoce. El término olmeca fue acuñado por los arqueólogos en el siglo XX para referirse a los característicos vestigios de esta cultura. Si algo distingue a la sociedad olmeca es su gran complejidad, patente no sólo en sus extraordinarias creaciones culturales –como cabezas colosales, altares y objetos en jade– sino en su capacidad de trascender su ámbito originario y convertirse en la primera cultura propiamente mesoamericana.
Aunque es frecuente que –debido a las numerosas características de los olmecas que permanecieron entre los grupos mesoamericanos de épocas posteriores– se le considere la “cultura madre”, lo cierto es que sus logros deben ser vistos como consecuencia de los desarrollos de sociedades previas. Sea como fuere, los olmecas tienen un lugar especial en la historia mesoamericana, y su organización política y su cosmovisión alcanzaron una complejidad sin paralelo hasta entonces. De esa complejidad surgieron varias de las pautas culturales que en adelante y hasta la conquista española caracterizarían al conjunto de las sociedades prehispánicas, entre ellas: la construcción de edificios ceremoniales situados de acuerdo a planes bien definidos; una estructura social capaz de organizar la realización de esas y otras obras públicas; el desarrollo de un estilo artístico claramente reconocible, en su mayor parte asociado a monumentos y objetos cuyo fin era la legitimación del grupo dirigente; la realización de rituales complejos como el del juego de pelota, y el desarrollo de sistemas calendáricos y de escritura.

Mezcala

Se trata de una de las tradiciones más distintivas y originales del área mesoamericana. Se caracteriza por las pequeñas esculturas portátiles cuya característica más notable es la esquematización de los rasgos. El origen de esta cultura puede situarse en el periodo posterior al apogeo olmeca en el estado de Guerrero. La fecha más antigua que se conoce, entre 700 y 230 a.C., se asocia a una ofrenda de figurillas tipo Mezcala, localizada en Ahuináhuac. A partir de entonces, los objetos de ese estilo fueron particularmente apreciados por las elites de otras regiones, como la teotihuacana, con la que los asentamientos de la zona mantuvieron una relación fincada en el intercambio de figurillas y máscaras producidas por los artesanos locales. Incluso este tipo de objetos se han encontrado en lugares tan lejanos como Xcambó, en la zona maya. El apogeo de la cultura Mezcala tuvo lugar tras la caída de Teotihuacan, en el Epiclásico (700-900 d.C.). En ese entonces, varios de los sitios asociados a la cultura Mezcala se ubicaron en posiciones defensivas y se dio un incremento notable en la actividad constructiva. El mejor ejemplo de esto es La Organera-Xochipala, único sitio de esa cultura en Guerrero que ha sido explorado arqueológicamente. El aprecio por los objbetos estilo Mezcala perduró tras la desaparición de sus grandes centros, como lo muestran las ofrendas del Posclásico Tardío del Templo Mayor de Tenochtitlan.

Izapa


En el Preclásico Tardío (400 a.C.- 200 d.C.) se consolidó en varias regiones la práctica de elaborar esculturas de gran formato cuyo fin esencial era la exhibición pública de temas relacionados con la religión y el gobierno. El ejemplo más notable es la cultura de Izapa,  Chiapas, un sitioen el que, además de una abundante arquitectura pública, hay un numeroso conjunto de esculturas que marcan el inicio de la tradición del complejo estela-altar, antecesor del que fue común entre los mayas del Clásico. De hecho, algunos autores consideran que la cultura de Izapa es una transición entre las culturas olmeca y maya. El apogeo de Izapa ocurrió entre 500 a.C. y 100 d.C., cuando se construyeron la mayoría de los edificios y plazas y se esculpieron más de 50 monumentos. Al parecer, el surgimiento de Izapa está relacionado con el pródigo ambiente en que se encuentra; además estuvo situada en un lugar que le permitió controlar la red de comercio regional que existió en el periodo olmeca. Después de este apogeo, Izapa permaneció como un asentamiento menor por cerca de 1400 años, hecho que parece estar asociado a que los monumentos de Izapa siguieron siendo apreciados y que el sitio, de algún modo, era lugar de peregrinación. Las estelas de Izapa fueron grabadas con complejas escenas simbólicas, en un estilo que preludia el de los mayas, aunque prácticamente no contienen numerales o glifos. El motivo más usual en las escenas son seres humanos y animales. En algunas se muestran gobernantes ataviados como deidades realizando actividades rituales, como el ofrecimiento de sangre o incienso, en otras se observan escenas míticas que serían comunes en el arte de épocas posteriores.

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