Tolteca
Preclásico del Altiplano
Maya
Se trata de una de las
tradiciones culturales de mayor duración. De hecho, su historia no se limita a
la época prehispánica, sino que su presencia se mantiene en la actualidad; un
buen número de hablantes de lenguas mayas aún habitan el mismo territorio que
ocuparon sus ancestros vprehispánicos. Las primeras poblaciones mayas se
remontan al Preclásico Medio. A partir del Preclásico Tardío comienza el
surgimiento de un numeroso grupo de ciudades que a lo largo del Clásico
protagonizarían uno de los desarrollos más notables de la época prehispánica.
Para finales de este periodo, hacia 900 d.C., la mayoría de aquellas grandes
ciudades habían sido abandonadas, si b
ien los mayas no desaparecieron y se adaptaron
paulatinamente a las nuevas circunstancias; así, aunque se abandonaron algunas
prácticas, como el uso del calendario de cuenta larga, mantuvieron la esencia
de su cultura. El Posclásico Temprano fue una época en la que los movimientos
migratorios dieron lugar a profundas transformaciones. El mejor ejemplo de esto
es Chichén Itzá. Para el Posclásico Tardío, la península de Yucatán se
encontraba dividida en varios señoríos, mientras que a lo largo del litoral
maya se había desarrollado un complejo sistema de intercambio marítimo con
puertos como Tulum. En las Tierras Altas, de donde provienen importantes
fuentes para el estudio del pensamiento maya, como el Popol Vuh, se localizaban grupos de habla maya que conservaban
prácticas culturales de notable profundidad histórica.
Mixteca
La cultura mixteca es una
de las más relevantes de Mesoamérica. Las exploraciones en las distintas áreas
de la región han mostrado que la mixteca era una
sociedad compleja, que a diferencia de otras culturas tuvo una historia
continua que va del Preclásico, desde por lo menos 1500 a.C., hasta finales del
Posclásico. De hecho en la Mixteca hoy en día aún habita un buen número de
miembros de este grupo étnico. Ocupa el cuarto lugar –luego de nahuas, mayas y
zapotecos– entre los pueblos indios más numerosos de México. En la época
prehispánica la región se encontraba dividida en señoríos independientes
inmersos en una complicada red de relaciones económicas y políticas, que lo
mismo incluían alianzas por medio del matrimonio entre miembros de la clase
gobernante que enfrentamientos bélicos.
Teotihuacana
La teotihuacana es una de
las culturas más relevantes de Mesoamérica, no sólo porque dio lugar a uno de
los asentamientos más grandes y complejos de la época prehispánica, sino porque
sus miembros fueron capaces de aglutinar con eficiencia los logros culturales
que habían venido dándose por siglos entre los grupos que les antecedieron.
Además, los teotihuacanos lograron generar vigorosas manifestaciones culturales
que les darían prestigio y que en adelante formarían parte de la vida cotidiana
y ritual de los pueblos del Centro de México, a tal grado que aún después de su
abandono los pueblos de la región consideraban Teotihuacan como un lugar
sagrado.
En su esplendor,
Teotihuacan poseía una población y una infraestructura urbanas de tales
magnitudes, que no tuvieron paralelo hasta el surgimiento de Tenochtitlan. En
el Clásico, Teotihuacan fue la población más importante de Mesoamérica y atraía
gran-des cantidades de visitantes; llegó a ser la sexta ciudad más grande del
mundo, sólo detrás de lugares como Cons- tantinopla y Alejandría. En su apogeo,
la ciudad tenía una población de cerca de 100 000 habitantes. Para ese entonces
el área urbana alcanzaba 20 km2 y contaba con cerca de 2 000 conjuntos de
departamentos –en cada uno de los cuales vivían entre 20 y 100 individuos– de
distintos tamaños, de acuerdo con la posición social de sus ocupantes. La
teotihuacana era una sociedad muy compleja en la que además de una poderosa
clase dirigente –con capacidad de organizar la construcción de monumentos que
se encuentran entre los de mayores dimensiones de la época prehispánica–, había
distintos grupos con tareas específicas: sacerdotes, administradores, artistas,
artesanos –con diversas especialidades como elaboración de piezas de cerámica,
herramientas de obsidiana, albañilería, etc y agricultores.
Zapoteca
Los zapotecos, llamados
en su propio idioma ben zaa, “la gente de las
nubes”, constituyen el grupo más antiguo de la región oaxaqueña. Habitaron
principalmente los Valles Centrales y las sierras circundantes, desde por lo
menos 1400 a.C. En la actualidad, en esa zona viven una gran cantidad de
personas cuya le
ngua materna es una variante del zapoteco, y por todo el estado
de Oaxaca habitan miembros de grupos indígenas que han sabido preservar
tradiciones y modos de vida similares a los que eran comunes en la época
prehispánica. Los zapotecos son notables por su larga permanencia, en la época
prehispánica,
como el grupo
dominante de
una amplia región de Oaxaca
en lo político, lo
económico y lo cultural. Se distinguen
entre otros aspectos
por su arquitectura, sus monumentos grabados, su pintura mural y
su arte cerámico. Era una sociedad compleja –formada por campesinos, artesanos,
guerreros, comerciantes, sacerdotes y gobernantes– que desarrolló uno de los
sistemas de escritura y de registro del tiempo más antiguos de Mesoamérica.
Monte Albán fue la principal ciudad zapoteca –y una de las más importantes de
Mesoamérica– durante varios siglos.
Olmeca
Aunque es frecuente que
–debido a las numerosas características de los olmecas que permanecieron entre
los grupos mesoamericanos de épocas posteriores– se le considere la “cultura
madre”, lo cierto es que sus logros deben ser vistos como consecuencia de los
desarrollos de sociedades previas. Sea como fuere, los olmecas tienen un lugar
especial en la historia mesoamericana, y su organización política y su
cosmovisión alcanzaron una complejidad sin paralelo hasta entonces. De esa
complejidad surgieron varias de las pautas culturales que en adelante y hasta
la conquista española caracterizarían al conjunto de las sociedades
prehispánicas, entre ellas: la construcción de edificios ceremoniales situados
de acuerdo a planes bien definidos; una estructura social capaz de organizar la
realización de esas y otras obras públicas; el desarrollo de un estilo
artístico claramente reconocible, en su mayor parte asociado a monumentos y
objetos cuyo fin era la legitimación del grupo dirigente; la realización de
rituales complejos como el del juego de pelota, y el desarrollo de sistemas
calendáricos y de escritura.
Mezcala
Se trata de una de las
tradiciones más distintivas y originales del área mesoamericana. Se caracteriza
por las pequeñas esculturas portátiles cuya característica más notable es la
esquematización de los rasgos. El origen de esta cultura puede situarse en el
periodo posterior al apogeo olmeca en el estado de Guerrero. La fecha más
antigua que se conoce, entre 700 y 230 a.C., se asocia a una ofrenda de
figurillas tipo Mezcala, localizada en Ahuináhuac. A partir de entonces, los
objetos de ese estilo fueron particularmente apreciados por las elites de otras
regiones, como la teotihuacana, con la que los asentamientos de la zona
mantuvieron una relación fincada en el intercambio de figurillas y máscaras
producidas por los artesanos locales. Incluso este tipo de objetos se
han encontrado en lugares tan lejanos como Xcambó, en la zona
maya. El apogeo de la cultura Mezcala tuvo lugar tras la caída de Teotihuacan,
en el Epiclásico (700-900 d.C.). En ese entonces, varios de los sitios
asociados a la cultura Mezcala se ubicaron en posiciones defensivas y se dio un
incremento notable en la actividad constructiva. El mejor ejemplo de esto es La
Organera-Xochipala, único sitio de esa cultura en Guerrero que ha sido
explorado arqueológicamente. El aprecio por los objbetos estilo Mezcala perduró
tras la desaparición de sus grandes centros, como lo muestran las ofrendas del
Posclásico Tardío del Templo Mayor de Tenochtitlan.
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